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Final Fantasy VII Remake Intergrade: review — volver a Midgar 20 años después

Final Fantasy VII Remake Intergrade

Tenía 18 años la primera vez que bajé del tren en el Reactor Mako 1. Me acuerdo perfecto de esa sensación: estar tan metido en la historia de Cloud, Tifa, Barret y Aerith que no quería que el juego se terminara nunca. Final Fantasy VII fue de esos juegos que te marcan, de los que te acompañan años después de apagar la consola. Veinte años más tarde volví a Midgar con Final Fantasy VII Remake Intergrade, que acaba de sumarse a Xbox Game Pass, y la pregunta era inevitable: ¿la magia sigue ahí? La respuesta corta es que sí. La larga es esta review.

Cloud Strife en primer plano en Final Fantasy VII Remake Intergrade
Cloud Strife, ex-SOLDADO convertido en mercenario, más vivo que nunca.

Qué es Final Fantasy VII Remake Intergrade

No es un remaster con texturas nuevas: es una reconstrucción completa del clásico de 1997, hecha por Square Enix con parte del equipo original. Este primer capítulo cuenta la historia hasta la huida de Midgar, que en el juego original eran unas pocas horas y acá se transforma en una aventura completa, con personajes secundarios mucho más desarrollados, zonas nuevas y escenas que expanden lo que antes se resolvía con un par de líneas de texto.

La edición Intergrade suma FF7R EPISODE INTERmission, un episodio extra protagonizado por Yuffie Kisaragi, más algunos objetos de regalo como materias de invocación y accesorios. Está disponible en Game Pass Ultimate, Premium y PC Game Pass desde el 29 de octubre, para jugar en Xbox Series X|S, PC y en la nube.

Historia y personajes: el corazón sigue latiendo

Lo que me enganchó a los 18 vuelve a funcionar hoy. Avalancha contra Shinra, el reactor que explota, Cloud haciéndose el frío mientras la historia lo va desarmando de a poco. Lo mejor del Remake es que le da tiempo y voz a cada personaje: Barret deja de ser solo el líder gritón y tiene momentos muy humanos, Tifa y Aerith ganan matices, y Jessie, Biggs y Wedge, que en el original casi ni registrábamos, acá se ganan el cariño de verdad. Cuando llega lo que todos sabemos que va a llegar en el Sector 7, pega mucho más fuerte.

También hay cambios. El juego introduce elementos nuevos que juegan con lo que el jugador veterano ya sabe del original, y no todo el mundo los va a recibir igual. A mí me resultó intrigante y me dejó con ganas de seguir, pero si buscás una copia exacta del FF7 de PlayStation, sabé que esto es otra cosa: un remake que se anima a reinterpretar.

La iglesia del Sector 5 con el jardín de flores de Aerith
La iglesia del Sector 5 y las flores de Aerith: uno de los lugares más icónicos de Midgar.

Gráficos

Es acá donde se nota el salto de veinte años. Ver Midgar a esta escala, con la placa superior tapando el cielo y los barrios bajos llenos de vida, es algo que en 1997 solo podíamos imaginar entre polígonos. Los modelos de los personajes tienen un nivel de detalle impresionante en las cinemáticas, y momentos como entrar a la iglesia del Sector 5 o recorrer el Mercado Muro con sus luces de neón son de los que te frenan para sacar una captura.

No es perfecto: algunos escenarios secundarios todavía tienen texturas de menor calidad o fondos que se ven planos de cerca, herencia de la versión original de PS4. Pero en el conjunto, el apartado gráfico es sorprendente y le hace justicia al recuerdo que todos tenemos de este mundo.

Jugabilidad: el combate que une dos épocas

Esta era mi gran duda: ¿cómo adaptar los combates por turnos a un juego moderno sin perder la esencia? Square Enix encontró un equilibrio muy inteligente. Peleás en tiempo real, atacando y esquivando, y mientras tanto cargás la barra ATB. Cuando la tenés lista, entrás al modo táctico, el tiempo casi se detiene y elegís habilidades, magias, objetos o invocaciones, como en el original pero con ritmo de acción.

Cada personaje se siente distinto: Cloud alterna entre un estilo ágil y uno más pesado, Barret castiga a distancia, Tifa encadena combos y Aerith es la reina de la magia. El sistema de presión y aturdimiento te obliga a pensar qué atacar y con quién, y las materias vuelven a ser el centro de la personalización, con esa satisfacción de armar combinaciones para cada jefe.

Cloud y Barret combatiendo contra el Airbuster en Final Fantasy VII Remake
Cloud y Barret contra el Airbuster: las peleas contra jefes son de lo mejor del juego.

Las peleas contra jefes son espectaculares, con varias fases y momentos cinematográficos. Lo que sí se siente más flojo es el ritmo de algunos capítulos intermedios, con pasillos lineales y misiones secundarias de “traeme esto” que estiran la duración. No arruinan la experiencia, pero se notan.

INTERmission: el episodio de Yuffie

El contenido extra de Intergrade vale mucho la pena. Yuffie, la ninja de Wutai, se infiltra en Midgar para robar una materia de Shinra y trae un estilo de combate propio, muy dinámico, que combina ataques cuerpo a cuerpo con su shuriken a distancia y ataques sincronizados con su compañero Sonon. Es más corto que la historia principal, pero tiene buen ritmo, humor y se agradece como cierre de esta experiencia.

Yuffie Kisaragi sosteniendo una materia en FF7R EPISODE INTERmission
Yuffie Kisaragi, protagonista del episodio INTERmission incluido en Intergrade.
Yuffie y Sonon peleando contra un robot de Shinra
Yuffie y Sonon combinan ataques en un sistema de combate con identidad propia.

Sonido

Si FF7 te marcó, la música te va a mover algo por dentro. Los temas de Nobuo Uematsu vuelven reorquestados y adaptados a cada situación, y escuchar el tema de batalla o el de Aerith con arreglos nuevos es un viaje directo a la adolescencia. El juego trae voces en inglés, japonés, francés y alemán con textos en español; el doblaje en inglés funciona muy bien y los efectos de sonido en combate le dan mucho peso a cada golpe.

Lo mejor y lo peor

Lo mejor:

  • Una historia y unos personajes que siguen emocionando, ahora con más profundidad.
  • Combate híbrido que respeta el espíritu del original y se siente moderno.
  • Midgar como nunca la habíamos visto.
  • Banda sonora reorquestada de lujo.
  • El episodio de Yuffie suma variedad y horas de juego.
  • Incluido en Game Pass: no hay excusa para no probarlo.

Lo peor:

  • Algunos capítulos intermedios estiran el ritmo con relleno.
  • Texturas de menor calidad en zonas secundarias.
  • Los cambios en la historia pueden dividir a los fans del original.
  • Solo cubre Midgar: es la primera parte de una trilogía.

Veredicto final

Final Fantasy VII Remake Intergrade logró algo que creía muy difícil: hacerme sentir otra vez lo mismo que a los 18. Las ganas de que no se termine, de saber qué pasa con estos personajes, de quedarme un rato más en Midgar. Con un apartado gráfico sorprendente y una jugabilidad adaptada a los tiempos actuales sin traicionar su esencia, es una obra maestra que funciona tanto para los que lo jugamos en su momento como para los que nunca pisaron el Séptimo Cielo.

Si tenés Game Pass, es obligatorio. Y si sos de los que jugó el original, preparate: vas a volver a emocionarte.

Nota final: 9/10

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