El heredero espiritual del terror clásico y el rol japonés

Desarrollado por Necrosoft Games, Demonschool se presenta como una vibrante carta de amor a dos mundos aparentemente dispares: los juegos de rol táctico al estilo Shin Megami Tensei y el cine de terror de culto italiano (especialmente las obras de directores como Lucio Fulci y Dario Argento). La premisa nos introduce a Faye, una estudiante universitaria que resulta ser la última descendiente de una legendaria familia de cazadores de demonios. Junto a su peculiar grupo de amigos, Faye deberá equilibrar las responsabilidades de la vida académica con la tarea de repeler constantes invasiones del inframundo.

A diferencia de otros títulos que intentan imitar la fórmula de simulación social de la saga Persona de manera superficial, Demonschool logra construir una identidad propia muy fuerte. El juego no se conforma con replicar clichés, sino que utiliza su ambientación para tejer una narrativa ágil, llena de humor negro, misterios y personajes con un carisma arrollador que sostienen la experiencia de principio a fin.

Jugabilidad: La agilidad del movimiento como arma

El núcleo de Demonschool reside en su brillantemente diseñado sistema de combate táctico. En lugar de optar por el clásico esquema de turnos estáticos donde el jugador se mueve y luego selecciona una acción de un menú de comandos, aquí el movimiento en sí mismo constituye la acción de ataque o defensa. Cada personaje posee habilidades únicas que se activan automáticamente al interactuar con las casillas ocupadas por los enemigos.

Por ejemplo, Faye realiza un combo físico básico al golpear directamente, mientras que otros compañeros pueden empujar a los enemigos, aplicar estados alterados o crear sinergias de daño al coordinar ataques simultáneos. El flujo de la batalla se divide en dos fases sumamente dinámicas:

  • Fase de planificación: El jugador puede experimentar libremente con los movimientos de sus unidades. El juego permite previsualizar el daño exacto y el resultado de las acciones antes de ejecutarlas, ofreciendo una función de rebobinado ilimitado para deshacer cualquier error táctico.
  • Fase de resolución: Una vez confirmadas las órdenes, los personajes ejecutan sus movimientos en tiempo real, desatando devastadores combos en cadena si se planificó correctamente la posición de las unidades.

Fuera de los enfrentamientos, la gestión del tiempo en el campus universitario nos permite interactuar con otros estudiantes, planificar entrenamientos para mejorar las estadísticas del equipo y desentrañar misiones secundarias que profundizan en el trasfondo de este extraño mundo. El equilibrio entre el combate y la exploración social está sumamente pulido, evitando que el ritmo de juego decaiga en ningún momento.

Gráficos: Un festín visual de nostalgia y color

El apartado visual de Demonschool es una de sus cartas de presentación más potentes. El juego utiliza una sofisticada mezcla de sprites en 2D de alta calidad sobre entornos tridimensionales de baja densidad poligonal, emulando la estética de la era dorada de la primera PlayStation, pero con la fluidez y resolución de las plataformas actuales.La dirección de arte destaca por el uso de paletas de colores sumamente expresivas y contrastadas, donde los tonos neón chocan con la oscuridad gótica de los escenarios infernales. El diseño de los demonios es sobresaliente, presentando monstruosidades grotescas que parecen extraídas directamente de una película de horror de los años 80. Además, la interfaz de usuario es limpia, estilizada y sumamente responsiva, facilitando la lectura de la cuadrícula táctica incluso en las batallas más caóticas.

Sonido: Ritmos que marcan el tempo del combate

La banda sonora de Demonschool es una delicia para los oídos. La composición musical mezcla con maestría el jazz moderno, el rock progresivo y sintetizadores de corte retro para crear una atmósfera que es, al mismo tiempo, juvenil y misteriosa. Cada tema de batalla eleva la tensión de los enfrentamientos, mientras que las melodías que suenan durante la vida universitaria transmiten una cálida sensación de cotidianidad.

Los efectos de sonido también juegan un papel crucial en la retroalimentación del combate. Los impactos físicos se sienten pesados, las ráfagas de magia resuenan con fuerza y las transiciones entre los turnos están acompañadas de efectos sonoros muy satisfactorios que refuerzan la sensación de estar ejecutando una coreografía perfecta.

Veredicto Final

Demonschool no es simplemente otro RPG táctico que intenta colgarse de la nostalgia. Es una propuesta sumamente sólida y refinada que se atreve a simplificar las mecánicas más densas del género para ofrecer un sistema de combate rápido, intuitivo y profundamente estratégico. Su estética inspirada en el terror clásico y su carismático elenco de personajes coronan una obra que se siente fresca, divertida y sumamente estilizada de principio a fin.

Aunque algunos puristas del rol táctico podrían encontrar el sistema de rebobinado demasiado permisivo, la excelente curva de dificultad y el diseño de los jefes finales se encargan de desafiar incluso a los jugadores más experimentados.

Calificación: 8.5/10